Lunes, 13 Mayo 2013

Isabel López Vilalta + Asociados orgulloso de ser coautor del proyecto El Celler de Can Roca nombrado mejor restaurante del mundo

El proyecto El Celler de Can Roca, premiado como Mejor Restaurante del mundo por la revista "RestaurantMagazine", fue realizado en el año 2008 en Girona.

El Celler de Can Roca, gastronomía vanguardista y libre de profundas raíces catalanas ubicado en Girona y liderado por tres genios de la cocina salada (Joan Roca), dulce (Jordi) y líquida (Josep), ha sido elegido como el mejor restaurante del mundo de la lista 50Best de la revista Restaurant.

En este proyecto, los interioristas utilizaron todos los recursos disponibles, como iluminación, materiales, etc., para conseguir un entorno acogedor en el ámbito de una marcada modernidad.

El proyecto parte de un gran vacío que penetra sobre el tejido de la edificación existente de la sala principal. Con esta intervención, juntamente con la apertura de grandes ventanas y la ayuda de reflejos de los paramentos de espejos, se han creado relaciones que permiten agrupar todos los espacios en un solo conjunto, el cual observa y dialoga entre todas las partes. Estas operaciones relacionan el exterior inmediato con el interior, extendiendo los límites de las salas y ayudando a jerarquizar los espacios y a organizar sus usos.

En la planta triangular de la sala existente, la propuesta perfora el volumen con una caja triangular de cristal que aporta luz y transparencia al interior. Este nuevo elemento exterior se inserta en el interior, estructurando a su alrededor las circulaciones interiores, aportando más fuerza y luz al comedor.

Desde la calle, una nueva fachada recubierta de madera esconde la puerta por donde se accede al jardín de acceso. A través de una rampa voluntariamente estrecha, oscura y abigarrada de vegetación, se acentúa el paso dramático hacia el primero de los jardines; una vez allí, se descubre el efecto contrario de un espacio abierto y claro.

Cinco grandes cajas de madera desorganizadas sobre el jardín posterior penetran en el antiguo porche curvado. Desde fuera, estos volúmenes esconden bajo el revestimiento de antiguas cajas de vino recuperadas, el contenido de vinos de diferentes regiones. El resto de la bodega, bajo el cobijo del antiguo porche, se distribuye en forma de abanico según la organización de las estanterías de vinos. Y finalmente, la cocina, oculta en el interior de la antigua Torre, se muestra desde el inicio al visitante a través de la puerta principal de la Torre, y enseña a través de su recorrido longitudinal, la relación entre el jardín de acceso y el jardín posterior.

Los Roca, que lucen tres estrellas Michelin y han hecho realidad su sueño de liderazgo, presentan también su revolucionario proyecto Somni (gastronomía, música y realidad virtual).

Los Roca renovaron hace poco la dirección gastronómica del hotel barcelonés Omm, donde además del restaurante de alta cocina brindan tapas creativas y asequibles en el Roca Bar, donde triunfan con los Rocadillos, una versión salada (incluso contienen guisos) de un brioche caliente sellado con una máquina que Jordi, el menor de los Roca, ideó como contenedor de helados en invierno en su iconoclasta heladería de Girona Rocambolesc.

Pero su creatividad triangular ha desarrollado más inventos, como el Rotaval, una curiosa máquina para lograr destilados (incluso de sólidos) creada junto al centro de investigación alimentaria Fundación Alicia. Han desarrollado toda una línea de cocina del vino (incluido un cava masticable) y han roto las fronteras de lo dulce y lo salado. Han transformado perfumes en dulces y viceversa, uno de sus platos míticos, Núvol de llimona, se ha concentrado como esencia en un frasco. Los Roca son exploradores constantes del origen de los sabores y las sensaciones de los comensales. La provocación de experiencias sensoriales forma parte de su menú. Los sabores de su memoria mediterránea pueden surgir en unos sofisticados y minimalistas canelones (con los ingredientes de toda la vida) o un trampantojo bonsai de un olivo, donde los frutos de las ramas son aceitunas recreadas.

Entre esa “familia” de la cocina española que se ha juntado en Londres hay alegría porque de nuevo están tres españoles entre los diez primeros: El Celler, Mugaritz (que pasa del 3 al 4) y seis en el total de los 100 mejores. Arzak, se mantiene ya varias temporadas en el octavo puesto. Quique Dacosta, que ha logrado este año tres estrellas Michelin por su restaurante de Denia, registra una notable subida (escala 14 puestos) hasta el 26. En el 44 aparece el asador vasco Etxebarri de Victor Arguinzoniz (baja 13 puestos), en el 64 está el también vasco Martín Berasategui y al 77 entra Tickets, el bar de tapas de vanguardia con Albert Adrià como jefe de cocina.

Ondiseño / ElPaís

Fotografías: Alejo Bagué - Rafael Vargas

www.isabellopezvilalta.com

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